En el mundo hay tres clases de personas, las que prefieren como relleno de una tarta la trufa, las que optan por la nata y las que se decantan por la crema pastelera. Luego están otras, como tú y como yo, que se comerían la tarta independientemente de cuál fuera el relleno.

En cualquier caso, la trufa es uno de los preparados más utilizados en repostería. Sirve para decorar cupcakes, para rellenar pasteles o profiteroles y para un sinfín de elaboraciones dulces más. Una receta básica -de 1º de aficionado repostero- que hoy os traemos para que no quede ninguna duda, de la mano de Gabri del blog Mientras Cocino, todo un experto en la materia.

Aunque solucionamos la papeleta añadiendo un poco de cacao en polvo a una nata montada, si queremos un resultado auténtico y más logrado, estos son los pasos a seguir:

Ingredientes

Preparación

Ponemos la nata en un cazo junto al azúcar y llevamos a ebullición, procurando ir removiendo de vez en cuando para que no se pegue. Cuando alcance este punto, retiraremos del fuego y añadiremos el chocolate para fundir troceado; movemos con la ayuda de unas varillas para que el chocolate se funda e integre en la nata. Si nos cuesta que la mezcla quede uniforme, podemos poner al fuego unos segundos más, pero siempre evitando que se queme.

Cuando esté lista la mezcla, la vertemos en una ensaladera o bol y cubrimos con papel transparente; éste tiene que estar en contacto con la crema para que no haya nada de aire y no se forme una película. Dejamos reposar a temperatura ambiente un para de horas y, a continuación, metemos en el frigorífico al menos unas 12h.

Cuando la mezcla esté bien fría (cuando más fría, mejor), batiremos con una varilla eléctrica hasta que monte. Podemos reservar un par de horas en la nevera, aunque ya estará lista para añadirla a los postres.

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